jueves, 5 de junio de 2008

El motor del universo.


Cierto día Chamán Sombra salió a caminar, en una bolsa
llevaba unas galletas para almorzar cuando le diera hambre.
Cruzó un río, atravesó una barranca y subió por el camino de
montaña fue entonces que sintió deseos de comer y empezó
a consumir las galletas, en eso ocurrió un prodigio:
¡en una cumbre cercana aparecieron tres dragones!
al ver a los dragones se atragantó, tropezó y rodó cuesta
abajo, rebotó contra un peñasco, siguió cayendo,
trató de sujetarse de un arbusto sin conseguirlo.

Ahora, Chamán Sombra yacía sobre la tierra
su piel estaba desgarrada y sus huesos rotos.
Tirado en medio de un charco de sangre y orina
vio aproximarse a los tres dragones.

De la lucha de los contrarios
surgió el Dragón Rojo.
Dragón Rojo extendió una garra y con ella se abrió
el pecho, de la herida salió una llamarada y dijo:

—El motor del universo es la lucha de los contrarios:
el orden y el caos, el todo y la nada, lo superior y lo inferior
la luz y la oscuridad, lo tangible y lo intangible, el bien y el mal,
la vida y la muerte.

De la plena conciencia del centro de sí mismo
surgió el Dragón Azul.
Dragón Azul lloró, de sus ojos brotó todo un océano y dijo:

—El motor del universo es la voluntad del Yo:
Dios, la conciencia cósmica, el alma inmortal,
el individuo, el pensamiento.

Del No-Ser indiferenciado surgió el Dragón Amarillo.
Dragón amarillo abrió una puerta en el centro del mundo
a través de ella entró a la esfera de los fenómenos,
volando se acercó hasta el chamán y dijo:

—Chamán, no te muevas, has caído y estas herido.
Cierra los ojos, respira lentamente y procura relajarte.

A continuación, Dragón Amarillo estabilizó la energía,
curó las heridas y acomodó los huesos del chamán,
reparó lo que había que reparar, limpió su cuerpo y
le proporcionó un lugar para descansar.

Ocurrió que el chamán se recupero, abrió los ojos
para mirar a Dragón amarillo y le pregunto:

—¿Esto es el motor del universo?

Dragón amarillo dijo:

—No.