
En un pequeño barrio de una gran ciudad
se encontraba de paso un adepto taoísta.
En cierta ocasión un vecino preguntó:
—¿Por qué se habla de crisis y no de
especulación y corrupción?
El adepto respondió:
—Para que la especulación exista
alguien debe comprar
y alguien debe vender
alguien debe ganar
y alguien debe perder
alguien se debe enriquecer
y alguien debe empobrecer.
Para que la corrupción exista
alguien se debe comprar
y alguien se debe vender
alguien quiere ganar
y alguien no quiere perder
alguien debe imponer
y alguien debe aceptar
En todas estas condiciones
todos participan
en menor o mayor medida
de manera activa o pasiva
alternativamente son
cómplices o colaboradores
testigos o conspiradores
víctimas o ejecutores
Y cuando se comete un acto ilegal
nadie quieres ser llamado
cómplice o colaborador
testigo o conspirador
víctima o ejecutor.
Todos miran para otro lado
o señalan al de junto
y si es muy terrible el asunto
prefieren negarlo
y olvidarlo.
se encontraba de paso un adepto taoísta.
En cierta ocasión un vecino preguntó:
—¿Por qué se habla de crisis y no de
especulación y corrupción?
El adepto respondió:
—Para que la especulación exista
alguien debe comprar
y alguien debe vender
alguien debe ganar
y alguien debe perder
alguien se debe enriquecer
y alguien debe empobrecer.
Para que la corrupción exista
alguien se debe comprar
y alguien se debe vender
alguien quiere ganar
y alguien no quiere perder
alguien debe imponer
y alguien debe aceptar
En todas estas condiciones
todos participan
en menor o mayor medida
de manera activa o pasiva
alternativamente son
cómplices o colaboradores
testigos o conspiradores
víctimas o ejecutores
Y cuando se comete un acto ilegal
nadie quieres ser llamado
cómplice o colaborador
testigo o conspirador
víctima o ejecutor.
Todos miran para otro lado
o señalan al de junto
y si es muy terrible el asunto
prefieren negarlo
y olvidarlo.